La Excuela Ocupar la Política

Mayo 3, 2021. Por Ocupar La Política

Ciudades y territorios para un buen vivir

En medio del debate constituyente en Chile y ad portas de la conformación de la Convención Constitucional, es fundamental mirar y pensar el desarrollo de nuestras ciudades y territorios. Ahí donde nos relacionamos, nos encontramos… territorios que muchas veces nos estigmatizan o nos excluyen, pero donde también intervenimos, nos manifestamos y transformamos la realidad. 

La ciudad no es meramente el escenario donde nos desenvolvemos, ni el reflejo de lo que somos como sociedad: es dinámica, cambiante y, en gran medida, un factor de cambio para nuestra realidad. Transformamos las ciudades, pero estas también nos transforman; por ello no son neutras y, en un país con un modelo patriarcal y neoliberal como es Chile, las ciudades nos marcan límites y desigualdades. Cuestión que vemos desde el tamaño del mobiliario urbano hecho para personas del porte de hombres europeo, hasta la distribución territorial, que genera situaciones de aislamiento para miles de mujeres y disidencias, exponiéndoles a violencia estructural y machista.

Así nos encontramos con debates sobre cómo habitamos el espacio público, el que nos violenta con lugares inseguros que se apagan de noche por no alojar distintos tipos de actividades, o que simplemente no se pensaron físicamente como espacios visibles; el que se encarga de recordarnos el rol que el patriarcado quiere que cumplamos con la publicidad sexista, o con la falta de espacios que permitan la colectivización de los  cuidados, o cuando el transporte público ignora en su planificación los recorridos que habitualmente realizamos las mujeres para labores domésticas o reproductivas. 

Pero no sólo ocurre con el espacio público. El mito de que nuestro espacio está en la casa tampoco se cumple, ya que la mayor violencia que vivimos las mujeres se produce en nuestros hogares: ahí donde la política pública no se mete por ser parte de la vida privada, cuando sí se mete cuando insta a la mercantilización de barrios y viviendas que va en desmedro de un buen habitar y en pos de aumentar la carga de las mujeres.

La realidad de la población es diversa: no existe el sujeto mayoritario, ni universal. Que las ciudades reconozcan las diferentes identidades, opresiones y necesidades es central para un buen vivir y aquello radica en que nuestras ciudades se desarrollen desde una perspectiva feminista, ecologista y democrática.

En las guías que siguen a continuación abordaremos algunos de los elementos fundamentales para construir territorios más inclusivos y democráticos. ¡Acompáñanos!

Para este curso nos apoyamos en la siguiente bibliografía:

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