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Junio 1, 2021. Por Ocupar La Política

Transparencia y participación en la Asamblea Constituyente de CDMX: entrevista a María del Carmen Nava-Polina

María del Carmen Nava-Polina ha sido asesora de gobierno, colaboradora de ministerios, docente e investigadora independiente. Su trayectoria política está vinculada con la transparencia, el acceso a la información pública y al fortalecimiento de la democracia, y sus vastos aportes en esta materia la convirtieron en mujer constituyente y coordinadora y precursora de un importante órgano del proceso constitucional de la Ciudad de México: la coordinadora de Transparencia y Parlamento Abierto.

“La Constituyente es la gran oportunidad de incorporar y, sobre todo, de no aislar y de ir de la mano con el factor social. Los procesos de nuevas constituciones empiezan porque ya estamos hasta el gorro de lo que tenemos. Queremos algo nuevo, pero lo queremos desde nuestro punto de partida, no solo desde la representación constituyente”, dice.

En esta entrevista, María del Carmen Nava-Polina aborda distintos aspectos de la transparencia y la participación en el proceso constituyente de Ciudad de México, que hemos organizado bajo subtítulos para que puedas revisar la temática que te interesa:

  • El camino de la transparencia.
  • Parlamento abierto: una iniciativa sin precedentes en México.
  • Mecanismos de participación y aprendizajes de la experiencia mexicana. 
  • Mensaje para las constituyente que vendrán

Trayectoria en probidad y transparencia hacia la Constituyente

¿Cuál es tu experiencia previa a la Asamblea Constituyente de Ciudad de México?

“A mí me encanta hacer un poquito de todo y ser más bien disruptiva en los lugares donde me toca participar. Ya llevaré casi 30 años trabajando en cuestiones legislativas, de partidos políticos y de apertura institucional. También he hecho investigación y he estado en el servicio público. Ahora hay mucha información parlamentaria, pero en su momento en México no había una gaceta parlamentaria, solamente un diario que salía con un desfase de seis meses. Entonces, en ese momento hicimos, junto con el periódico Reforma, una sección que se llamaba Pulso Legislativo, donde empezamos a hacer la numeralia de qué se trabajaba en las discusiones del pleno y qué se dictaminaba. Ahora ya suena un poco rebasado para los países que tienen una documental parlamentaria y un monitoreo, pero para entonces era algo completamente necesario”. 

“También me tocó trabajar en una legislatura que fue parteaguas en México cuando se creó el canal del Congreso, la gaceta parlamentaria, las nuevas reglas, los órganos de gobierno… entonces esa nueva ley orgánica permitió tener votaciones electrónicas. En fin, esa gran legislatura gestó mucho de lo que ahora se conoce. También estuve trabajando en el ámbito de sociedad civil, haciendo investigación aplicada en legislativo y partidos. Y ahí también fue un proceso muy interesante. Pues impulsamos Parlamento Abierto en México, después de la Declaración sobre la Transparencia Parlamentaria. Y a partir de ahí también hemos sido parte de la red latinoamericana de la transparencia legislativa”. 

“También encabecé la coordinación de Parlamento Abierto y transparencia de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México y actualmente soy comisionada ciudadana de transparencia en la ciudad y coordinadora de la comisión de gobierno abierto y transparencia proactiva del sistema nacional. Pues, como puedes ver, a lo largo del tiempo lo que he tenido como constante ha sido pues el impulso de estos temas desde donde esté”.  

Parlamento Abierto: una iniciativa sin precedentes en México

Tú ocupaste el cargo de coordinadora de Transparencia y Parlamento Abierto en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, ¿cuáles fueron tus motivaciones y cómo surgió esta iniciativa tan relevante para la experiencia constituyente mexicana? 

“Pues de Parlamento Abierto no se hablaba en México ni en el mundo. A partir de la declaratoria de transparencia legislativa, lo que hicimos fue buscar posicionarlo en el imaginario público, empezar a hablar de Parlamento Abierto. Cuando se conformó y se definió la presidencia de la Asamblea Constituyente, uno de los grandes impulsores de esta iniciativa fue la mesa directiva de la Constituyente que planteó, junto con las coordinaciones de las distintas bancadas, tener una estructura interna de la Constituyente que fuera también de cara a las personas y muy visible. En ese sentido, los legisladores determinaron crear una coordinación de Parlamento Abierto y de transparencia. Entonces, más allá de yo buscar ser coordinadora, me buscaron para ser y, bueno, pues así sucedió. El plus para yo aceptar esa invitación era que de entrada tuviera la posibilidad de implementar los elementos de apertura institucional y los elementos de Parlamento Abierto, porque yo llevaba un tiempo impulsándolos desde la sociedad civil. Entonces, me dieron esa libertad y a partir de ahí tenía que entrarle con todo; creo que ha sido de las experiencias más interesantes que he tenido a nivel profesional, porque fue un muy corto tiempo, con muchas decisiones en el camino. Me parece que aquí coincidió que había una clara voluntad parlamentaria y política.” 

¿Cómo explicarías el concepto de Parlamento Abierto y cómo se pensó para la Asamblea Constituyente de Ciudad de México?

“Mira, a mí me gusta mucho concentrar la atención en cinco elementos de apertura institucional, para que se puedan ir bajando justo de acuerdo al poder que se trate, o a la naturaleza institucional de la cual se hable. En este caso concreto, por un lado estaba la participación ciudadana y la rendición de cuentas, o sea, sin participación y sin rendición de cuentas no podemos hablar de apertura institucional, de Parlamento Abierto. Por otro lado, está la memoria y el archivo. Así también, si no documentamos, no hay manera de tener ningún tipo de apertura. Por otro, está la integridad y prevención de conflictos de intereses, o sea, para desarrollar códigos de ética parlamentaria. Está también el uso de un lenguaje sencillo, de datos abiertos y de accesibilidad. Es muy complejo decir que estamos teniendo un trabajo muy asiduo si no tenemos una vinculación continua con las personas. A mí me gusta hablar de personas, porque con independencia de la edad, de la nacionalidad, tenemos que siempre tener en la cabeza un vínculo de comunicación y de generación de cultura democrática para con quienes tengamos interlocución. Tienes datos abiertos, por ejemplo, si están los resultados electrónicos de las votaciones, si puedes tener una gaceta parlamentaria que tenga, por ejemplo, un buscador para que encuentres información”. 

“Estos elementos tendrían que permearlo todo, son el gran paraguas del Parlamento Abierto. Y en ese sentido, por supuesto, en Parlamento Abierto debe considerarse siempre, siempre, el factor de comunicación. Si no hay una comunicación y si no hay un portal que está engrosado, va a ser muy complejo saber qué es lo que se está discutiendo, poder conocer las propuestas, la revisión de dictaminación, comparar entre alternativas que ofrecen las distintas bancadas o los distintos grupos. En fin, sin estos cinco elementos no hay manera de hablar de Parlamento Abierto. Logramos posicionar -al menos en México- el tema de Parlamento Abierto, o esas dos palabras, ese binomio. Y empezó cada quien a entender lo que era Parlamento Abierto. Regularmente, se asocia con mesas de discusión, cuando no necesariamente es solo eso”. 

“La apertura institucional tiene siempre y, únicamente, su existencia en un estado democrático de derecho. Necesitas equilibrios de poder, necesitas contrapesos, necesitas una fiscalización, una sanción y una reparación del daño en caso de que sea necesario, en fin. Parlamento Abierto es como la democracia. No podemos decir que tenemos democracia solo porque votamos. Votamos, pero tenemos que monitorear, tenemos que sancionar, tenemos que exigir y nos tienen que seguir escuchando, no solo en el voto. Entonces, en ese sentido, el Parlamento Abierto es lo mismo”.

“Esta conceptualización incluso es una forma de repensar a los congresos en un contexto de avance democrático participativo. Tampoco son elementos nuevos… es el regreso a los clásicos. Haciendo una lectura de largo aliento hacia cómo se articula el Estado, son siglos de teoría política detrás, desde los griegos. Entonces, ahora le llamamos Parlamento Abierto, pero en realidad lo que persigue es exactamente lo mismo que toda aquella gestación de la democracia en la humanidad”.

Aterrizando esta idea de democracia, ¿cómo fue la experiencia de aplicación de Parlamento Abierto en la Asamblea Constituyente? 

“Cuando se desarrolló la Asamblea Constituyente de la ciudad todavía yo no tenía en la cabeza esta conceptualización de los cinco elementos. Se hablaba entonces de los 10 principios de Parlamento Abierto. En términos de recursos humanos, se trabajó, pues, sin dinero. Fue un poco a voluntad y a convenios, por ejemplo, la UNAM prestó el Palacio de Minería, el Senado prestó el Espacio Artístico Xicoténcatl. Y así se trabajó… el punto es que para mí lo relevante era articular estos principios en la operación cotidiana. Entonces, había que trabajar con lo que había. Y lo que había era decisión”.

“El gran objetivo era documentarlo todo, recaudarlo, concentrarlo y clasificarlo, de tal manera que esa clasificación de información permitiera robustecer el archivo histórico de la Constituyente. Se recaudó mucha, mucha información, toda en electrónico, para que después el archivo documental físico pudiera cotejar lo que en Parlamento Abierto y transparencia había”. 

“Aquí la clave era ir de la mano 100% con la presidencia de la mesa directiva, prácticamente trabajamos a la par, con ese impulso y también con las distintas coordinaciones del resto de la Constituyente. No había manera de llegar a buen puerto sin esa articulación. Hicimos también, a la par, uso de una cuenta de twitter de la Constituyente en la que íbamos documentando todo, armamos conferencias de prensa sobre cuál iba a ser nuestro plan de trabajo, dando un corte a mediano y otro al final. No había manera de decir que estábamos trabajando si no lo comunicábamos y si no verificaban las personas externas; tampoco hay manera de hacer un trabajo de apertura sin los ojos externos.” 

Respecto a la articulación con las distintas partes de la Asamblea y también la articulación política, ¿cómo lograron estos avances?

“Aquí había voluntad de todas las bancadas, había una disposición general para poder tener una Constituyente documentada, de puertas abiertas. Si hacemos un análisis de quién dio más información a posteriori, pues también es contrastante: muchas veces, las fuerzas mayoritarias son las que menos dan información. Entonces, en este sentido, sí me parece que había una intención general de poder documentar, de poder participar. A mí me hubiera encantado tener una cámara que grabara cuando los constituyentes subían a hacer cualquier tipo de preguntas, sobre todo las que tenían relación con el llenado de declaraciones de intereses patrimoniales. Algo que también tenían como la disposición era de trabajar a puertas abiertas, se trabajó todo a puertas abiertas, las plenarias era lo de menos, en términos de que ya estamos acostumbrados de ver todas las transmisiones en vivo, pero en comisiones no. Y en comisiones lo que se tenía era que si había la dictaminación o el rebote de algunos temas de interés, las personas de a pie podían entrar y debatir a la par con las personas constituyentes. Reconozco un avance impresionante, porque la Constituyente en la Ciudad de México incorporó el Parlamento Abierto en el texto constitucional. No fue solo de cómo operó, sino también de cómo materializó esa frase dentro de la constitución.” 

Mecanismos de participación y aprendizajes de la experiencia mexicana 

¿Cuáles fueron los mecanismos que usaron para asegurar la participación en este escenario de deslegitimación de la política a nivel global?

“En términos de participación, hubo más de mil propuestas ciudadanas de distintos temas para incluir en la Constitución. Y no solo se transformó en esas más de mil, sino lo que te comentaba, las participaciones dentro de las mesas de comisiones. Adicional, hubo una carpa ciudadana: se montó una carpa donde cualquier persona iba y se anotaba en una agenda para ocupar la tribuna, digamos, y así dejar grabada su propuesta. Entonces, hubo propuestas por escrito, hubo propuestas verbales y hubo propuestas dentro de las discusiones, fue algo muy activo, muy. También había temas que siempre son muy álgidos en el debate, como la interrupción del embarazo, respeto por seres animales y seres sintientes en general, la interrupción de la vida, o sea de eutanasia. O sea, hubo temas muy, muy de avanzada, que incluso a nivel federal no están establecidos”.

¿Qué aprendizajes sacas de este proceso? Pensando en la información que podría ser útil para la próxima experiencia constituyente chilena.

“Por un lado sí tendría muy presente articular la implementación de circulares que estandaricen el cómo hacer el levantamiento de información y que haya, junto a aquello, deadlines, o sea: ‘para tal fecha a más tardar’, porque si no tampoco da para dar una respuesta certera hacia afuera, hacia quienes quieren estar atentas a lo que vayas determinando en tu proceso de discusión parlamentaria y constituyente”. 

“Punto número dos, la comunicación es algo fundamental, no solo a través del uso de redes sociales o de conferencias de prensa, sino también el carril más permanente y periódico, como que tus comunicados integren y reflejen el debate plural que se da. Si tenemos una constituyente con una mayoría muy determinada en términos partidista o políticas, regularmente está la tentación de que los mismos comunicaciones tengan un sesgo de origen, y la valía de un proceso constituyente y en general parlamentario es que refleje el debate que se da, con independencia del resultado. Algo súper valioso para el análisis posterior del trabajo constituyente es tener esos elementos de: ‘quién dijo, cómo, qué pasó, por qué se llegó a este resultado’, porque eso te va a facilitar interpretar e implementar posteriormente ese resultado final que se va a llamar Constitución”. 

“Yo lo englobaría como una recomendación de trabajar en grupos interdisciplinarios, porque eso es fundamental también: tener personas que sean científicas duras, personas de ciencias sociales, comunicadoras, en fin. El efecto al tener esos equipos interdisciplinarios y una comunicación muy pulcra, y que contribuyera a generar esa cultura democrática de largo aliento. Creo que el último tema sería ese… si no hay manera de documentar, o sea, olvídalo. Podrá ser algo muy vívido, pero será imposible voltear hacia atrás y hacer un análisis. En ese sentido, es algo fundamental tener la documentación y el archivo”.

¿Cuál ha sido la importancia de Parlamento Abierto a posteriori?

“Pues, la gran relevancia de incorporar esos preceptos es justo que, independiente de los procesos de elección en urnas, en votos, se genere la representación constituyente, es decir, que, en este caso, el ejercicio legislativo en sí tenga una vinculación hacia afuera, con la sociedad. Creo que esa es la gran aportación de poder visibilizar esa necesidad de Parlamento Abierto. Así lo resumiría, porque de otra manera se dan procesos de discusión a puerta cerrada, sin incorporar necesariamente la preocupación o el interés de las personas o de ciertos grupos que no tienen una representación constituyente. O sea, es la posibilidad de incorporar y de que realmente tenga una legitimidad de origen. Eso es fundamental. Pero sin información no hay manera; sin rendición de cuentas, tampoco; sin transparencia, menos, y la comunicación acá tiene que ser oportuna, tiene que ser sencilla, tiene que estar a un link en el caso de que sea electrónica. La Constituyente es la gran oportunidad de incorporar y, sobre todo, de no aislar y de ir de la mano con el factor social. Los procesos de nuevas constituciones empiezan porque ya estamos hasta el gorro de lo que tenemos… queremos algo nuevo, pero lo queremos desde nuestro punto de partida, no solo de la representación constituyente.”

“Al momento que bailas, te adecuas a la pieza, a la música, a la persona con quien estás bailando, o también puedes estar bailando sola, pero generas ritmos distintos de acuerdo a las necesidades, al ánimo. Pero tiene que estar ese baile… y ese baile de apertura institucional implica que puedas también tener ese gusto permanente de enriquecer la cultura democrática, de ese ir y venir con los parlamentos.”

¿Y sobre la aplicación de la Constitución, de sus contenidos, en la realidad?

“En ese sentido, la constitución de la ciudad fue muy, muy, muy ambiciosa y poco factible en muchos de los temas, o poco operable también. ¿Es factible o no llevar a cabo esta reforma? ¿Es factible o no llevar a cabo este precepto? ¿Es adecuado para la sociedad que tenemos, o lo repensamos en 30 años? En fin, todos estos debates sobre cómo llevamos una Constitución muy de anhelo, porque podemos tener causas muy importantes pero que a lo mejor no necesariamente será el mejor mecanismo plasmarlo en una Constitución. Y ahí, claro, yo soy muy crítica sobre cómo se han hecho las reformas a la Constitución en México, porque regularmente tenemos el parámetro aspiracional de que ya está en la Constitución y eso ya es realidad, ¡pero no! Muchas veces ese aterrizar la realidad tiene que ser justo en políticas públicas, en leyes, en derechos de la regulación, en cómo aterrizas la factibilidad de los preceptos constitucionales. Entonces, creo que es parte de los aprendizajes sociales y regionales, incluso que merecen una reflexión más de largo aliento más histórica”.

Mensaje para las constituyente que vendrán

Para finalizar, ¿le darías algún mensaje a las mujeres constituyentes chilenas?

“Pues, son tantos temas. El tema de género es para mí una obligación. Partir la perspectiva de diseño de estas políticas públicas a través del empujar, fortalecer y contribuir a poblaciones en situación de vulnerabilidad. Y es un hecho que la voz de las mujeres en la toma de decisiones pública es algo fundamental, pero también escucharnos, escucharnos en la pluralidad. Y tener una replicabilidad, es decir, este tipo de red. Como la que ustedes están contribuyendo en Vota x Nosotras, en Aúna en el caso de México, es algo fundamental. Porque la visibilidad de los trabajos que se dan con mujeres tomadoras de decisiones es crucial. La forma en que comunicamos también es distinta. Entonces, me parece que la posibilidad de que esa sensibilidad social de las mujeres se pueda convertir en decisiones públicas y en procesos de negociación de tal naturaleza, tiene una relevancia fundamental para llegar a buenos resultados. O sea, si gestamos una negociación parlamentaria constituyente de origen con una perspectiva de género, que tenga esa habilidad pero también esa asertividad, podemos tomar decisiones con mayor alcance. Y con mayor… ¿cómo decirlo? con mayor nutrición social, es decir, de largo aliento… podemos generar incluso constituciones mucho más asertivas, más sensibles con la parte social, más justas”.

“Creo que es algo fundamental visibilizar este trabajo. Siempre que se teja con asertividad. Y pongo mucho este énfasis porque en las arenas de contraste parlamentario es muy complejo llegar a construir mayorías, porque también se requiere esa habilidad. Si no está, no podemos tener una Constitución que tenga esas características. Entonces bueno, pues: a tejer en red y a comunicarse bien y con asertividad”. 

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